Con la ‘nueva normalidad’ y el uso diario de las mascarillas tenemos que añadir nuevas rutinas para cuidar la piel de manera especial.

La mascarilla llevada muchas horas puede alterar nuestra piel irritando la zona en contacto y hacernos sudar más, es por eso que además de usar una mascarilla que transpire el máximo posible, al llegar a casa debemos:

  1. Hacer una limpieza a fondo de la cara con un jabón que no sea muy agresivo con la piel, como nuestros jabones sólidos de rosa mosqueta o camomila y caléndula,
  2. Después de secar la piel suavemente, pasar un algodón o gasa con una agua de rosas, romero o lavanda, según sea tu tipo de piel, por cara y cuello para refrescar y suavizar, y aliviar la piel de posibles rozaduras de la mascarilla.
  3. Una crema facial durante el día y el sérum, tanto en aceite como en crema, por la noche, ayudarán a reparar y mejorar la piel. 

Con estos pasos, repitiendo el lavado durante el día amenos un par de veces evitaremos el máximo de acumulación de suciedad y granitos o poros. 

Una nueva rutina, a una nueva realidad, a la que podemos intentar darle la vuelta y buscar maneras de encontrar el placer, también en estos cuidado diarios, quizás con un suave masaje en la cara, una canción de fondo, quizás teniendo un momento de calma para respirar, sentir, aceptar…